POSTAL 4
Las mareas en mi interior se sienten incómodas
Las mareas en mi interior estos días se sienten necias, abruptas. Imprudentes e incómodas.
Revuelven las aguas, las vuelven turbias y desentierran cosas que no me gusta ver y que prefiero ignorar.
Se me olvida que para decantar es necesario revolver.
Se me olvida que si no se enturbia todo de vez en cuando, para reacomodar, en cambio se van creando caminos más profundos, dunas más abruptas, accidentes en la tierra y en el mar que requieren atención, que requieren turbulencia para reacomodarse.
¿Qué es lo que tenemos con preferir mantenernos estáticos a revolver y remover de una vez por todas para poder avanzar, seguir y evolucionar?
¿Qué atractivo puede tener quedarse estático siempre en el mismo lugar?
Es anti natural.
Estas mareas me nublan, me llevan al extremo, traen todo a flor de piel.
Me vuelven incómoda (ante mí misma y los demás) porque me quitan las vendas y los filtros con los que educadamente he aprendido a desenvolverme en esta obra de la vida.
Me vuelven más cruda, menos sutil. Salvaje y primitiva. Gracias a ellas no hay tantos adornos ni tantas explicaciones. Soy porque así soy.
Siempre que llegan vienen con lamento y se me olvida agradecerles.
Agradecerles por su sacritud y ciclicidad.
Agradecerles por la purificación y limpieza que hacen, porque hacen un trabajo necesario y vital.
Agradecerles por desechar lo que ya no pertenece.
Agradecerles por una vez más sacar a flote lo pendiente, lo caduco, evidenciando que hay que hacer algo con ello tarde o temprano. Me guste o no.
Agradecerles que son la máscara que puedo ponerme para decir y sentir lo que realmente quiero decir y sentir y no me permito con mi filtro social.
Gracias por la sacudida que incomoda, que enturbia, pero que si espero lo suficiente, deja el agua más cristalina y la tierra acomodada para ver otros caminos, otras posibilidades si así lo permito.
-Mafer Campos



